Wendy Mercedes Domínguez Contreras


 


La religión es parte de nuestras vidas, las creencias avanzan si nosotros lo hacemos y la fe incrementa día con día.


Los indígenas tuvieron la fortuna de ver, identificarse y aceptar la imagen de la Virgen de Zapopan traída y obsequiada por el Fray Antonio de Segovia tras ir con los indios para pacificar la guerra que tenían con los españoles, ellos vieron en ella a una Madre que los acogía con su gran amor y misericordia, cubriéndolos con su manto que los hacía sentirse confortados, lo que trajo consigo que por fin se rindieran.


No hay mejor lugar para acudir a la Virgen que la Basílica de Zapopan, construida en su honor, además de contar con un museo que se encuentra en el lado norte de ésta, donde se puede apreciar aún más su imagen.


Uno de los momentos más importantes en el que la tradición y la religión se unen tras llevar a cabo la costumbre de realizar una de las fiestas más grandes, llamada la Romería, la cual se festeja cada 12 de octubre y se realiza desde 1734, consiste en llevar desde la Catedral de Guadalajara hasta la Basílica de Zapopan la imagen de la Virgen, después de haber visitado varias iglesias. Ésta es una celebración que se da en honor a ella, en agradecimiento y reconocimiento de todos los milagros que Guadalajara y la zona conurbada han presenciado y que los creyentes afirman que han sido obra de la Virgen de Zapopan, en especial por su nombramiento como Protectora de rayos, tempestades y epidemias.


La Basílica de Zapopan no sólo es un lugar que transmite paz, también se siente una gran fuerza por la forma en la que ves a sus visitantes esperanzados al ser realmente creyentes, incluso me atrevería a decir que hay que gente que acude aquí porque no encuentra su sitio afuera, pero al momento de entrar saben que hay un espacio destinado para ellos en el que pueden realizar sus plegarias para liberar sus preocupaciones, pedir perdón y sanar algunos problemas del alma, es poner en manos de la Virgen y del Espíritu Santo los problemas, sin perder de vista que nosotros también debemos de hacer algo por nuestros rezos.


Hay momentos en los que es difícil unirnos como ciudadanos, pero cuando se habla de religión la mayoría nos humanizamos y nos juntamos en honor a Dios y a la Virgen, a través de la gracia y la fe.